EXCURSIONES
EN LA FINCA:
Siga el río y
descubra los rincones, busque las playitas o los mejores lugares de pesca.
Tenga cuidado que en invierno el río viene muy crecido y si se cae en él, lo
más seguro es que le arrastre. Es difícil ver a los animales silvestres, pero
si lleva un libro de huellas, se asombrará cuando descubra señales de nutrias,
-hay una familia justo enfrente del Molino la Flor, que se suele ver al
amanecer- zorros, meloncillos, corzos, tortugas, garzas reales, pájaros
carpinteros, martines pescadores, búhos, lechuzas, luciérnagas etc. Si es
amante de la botánica, según la época, podrá hacer acopio de hierbas
medicinales: poleo, menta, espliego, hierbaluisa,
manzanilla, cola de caballo... Busque
al principio de la finca uno de los brazos de la isleta. Salvo cuando hay
grandes crecidas, allí el agua se remansa y crea un lago increíblemente verde
por las plantas acuáticas. Busque como atravesarlo y pase a la isleta, donde se
encontrará, a su comienzo con la pequeña cascada de la represa. Si hace la
excursión en verano exija un silencio total a su grupo, y si lo consiguen, con
suerte verán a alguna corza con su cría, que huirá de inmediato cuando les
detecte. Si encuentra una especie de choza muy mal hecha dentro de la maleza,
no la toque ni la derribe: es su guarida. En esta zona suele haber, siempre que
vaya en absoluto silencio, garzas reales, ánades, y martines pescadores, y si
busca bien, verá tortugas y cangrejos de río.
CERCA DE LA
FINCA:
LA DEHESA-RIO.
Tras el bosque de chopos del Molino la Flor, existe un delicioso paseo de muchos,
muchísimos kilómetros río abajo, donde encontrará lugares muy salvajes. Si es
aficionado a la pesca, está en el paraíso. Y si es la época, lleve un carrillo
para transportar los espárragos, setas, tagarninas o caracoles que puede coger
tanto en nuestra finca, como en los alrededores. Tenga en cuenta que al poco de
salir de la finca, es una zona muy
salvaje y descuidada, y puede que se encuentre atrapado por plantas espinosas.
LA DEHESA-LA
LAGUNA. Tanto esta finca, como la antes descrita, pertenecen en su mayor parte
a zona común del Pueblo, por lo que tienen paso libre. En algunos sitios, el
bosque de encinas, alcornocales, quejigos y otros árboles autóctonos
centenarios se espesan formando lugares deliciosos. Busque el paraje conocido
por la Laguna. El camino está más despejado que el anterior.
SENDEROS AL PUEBLO
Tenemos dos
rutas recogidas un folleto editado por el Ayuntamiento que hemos puesto cerca
del putting-green de golf.
Vea el mapa. Como alguno hay que elegir, recomendamos ir por la vía pecuaria y subir por el
caminito que comienza al poco de terminar el campamento Scout que hay justo
enfrente del lago donde comienza nuestra finca. Hay que tomar como guía al
pueblo. Al poco de cruzar la vía de tren -tenga mucho cuidado- el camino se
convierte en una antiquísima senda de piedra (¿romana?) que llega hasta el
pueblo.
Ya repuestos con alguna cervecita en el
pueblo, a descender, tomando el camino del cementerio. Ahora la guía es el río,
y cuando vaya acercándose, encontrará un
montón de pequeñas huertas primorosamente cultivadas con profusión de frutales hasta llegar a
la a la Estación, y allí podéis tomar
otro refrigerio en el bar del restaurante Quercu
(comida selecta y rústica a la vez, al igual que en el otro restaurante que hay
arriba en el pueblo). Y ya, río abajo, hasta los molinos por la vía pecuaria.
Pasará por una finca de nogales. Si es la época y están recién cogidas
(otoño) ¡¡¡compre nueces!!!... Probará
la cosa más rica que se pueda imaginar, nueces que parecen de leche, que no
tiene nada que ver con las nueces secas que comemos normalmente. Toda la ruta
supone unos 5 Km., se hace entre 2 y 4 horas, y no tiene peligro alguno, si
bien, al estar cuesta arriba hasta el pueblo, si va con niños menores de 7-8
años, puede que le den la lata si no van bien mentalizados.
EXCURSIONES
POR LA ESTACION
LAS ARTEZUELAS: No se lo debe de perder.
Río arriba de la estación, a menos de un kilómetro, tras un escondido sendero
bordeando una montaña casi vertical, en lo más profundo del bosque donde nunca
entra el sol, se encontrará con el nacimiento de un afluente de nuestro río en
un paisaje mágico. Puede ir atravesando el puente colgante, y seguir la
carretera hasta la Estación, y sin cruzar el río, seguir para adelante entre
las huertas y casitas hasta que llegue a una finca que le corta el paso, que
normalmente le dejarán atravesar sin problema alguno y donde podrá comprar
magníficas naranjas a muy buen precio –si es la época-. Siga hasta ver un seto
con una pequeña puerta. Ahí comienza el sendero -algo menos de un kilómetro-
que lleva al nacimiento. Para volver, antes de llegar al seto, verá algunos lugares donde el río se
remansa, y donde -si
el tiempo lo permite- se puede
cruzar mojándose un poco. También podrá atravesarlo por el puente de la
carretera, algo más abajo. El regreso lo recomendamos siguiendo el río por
esa otra orilla, por la vía pecuaria.
Tenga cuidado que hasta que no llegue a un sitio realmente mágico no habrá
llegado. La mayor parte del año hay una cascada inmensa, y en los meses secos
es un sitio fresquísimo con una vegetación lujuriosa. No confunda el lugar con
algunas cascadillas y fuentes del camino y se vuelva poco antes de llegar. El
camino bordea una montaña y es digno de una película de aventuras, por lo que
se encontrará con alguna maleza y precipicios, pero es fácil y salvo que sea muy melindroso, quedará
fascinado.
LAS
CUEVAS
Las más conocidas son
la Pileta y las del Gato-Hundidero.
La primera la habrá pasado
para llegar. Las otras están también muy cerca, pasado Benaoján.
La entrada a La Pileta es de pago y con
guía –Ojo, llegue temprano que suele haber mucha gente-. La del Gato-Hundidero, solo podrá entrar si es experto en espeleología,
pero sus comienzos son alucinantes. Del Gato sale una cascada que va a parar a
un lago de aguas heladas y cristalinas y se puede llegar facilísimamente en
coche hasta la entrada –o andando si es muy andarín-. El Hundidero
–por donde le entra el agua- es un tremendo agujero en un paisaje sobrecogedor
que parece la entrada al infierno. Hay que ir en coche, y no es apta para niños
pequeños porque la bajada es medianamente abrupta. Si va, hágalo con una
linterna para poder acceder hasta el primer lago, y si se anima, le aseguramos
que tendrá una de las experiencias más fascinantes de su vida.
Muy cerca en la mitad del
monte que comienza en nuestra finca, está la cueva del Chapi,
de entrada pequeñísima, pero bastante larga por dentro. Si quiere ir -sólo en
verano, que en invierno es un manantial- pregúntenos el camino.
PARA
MUY ANDARINES
MUY RECOMENDABLE PARA
SENDERISTAS: Río arriba se llega a la Estación
de Benaoján
siguiendo un sendero bien delimitado muy estrecho, al fondo del Valle.
Son unos 8 kilómetros, si bien al final tendréis la recompensa de llegar a la
Estación de Benaoján, un sitio preparado para el campeo,
con bastantes ventas para comer, incluido un pequeño hotel -de lujo y mucho
encanto-, cerca de la cueva del Gato. Se puede volver en tren, por lo que
preved el regreso mirando los horarios.
UTILIZANDO
COCHE
Tras las montañas que hay
enfrente, están los Llanos del Libar,
encerrados por otra cadena montañosa que hay detrás. En los Llanos está la sima
del Republicano, y la de Villaluenga. Podéis entrar
por Montejaque,
recorriendo unos desfiladeros que parecen sacados de una película de indios,
o por un carril (recomendable un todoterreno) que parte antes de llegar a Cortes de la
Frontera, que le llevará arriba de la sierra, pero que no llega a los Llanos,
teniéndose que hacer a pie el último
trayecto. Cuando esté arriba de la sierra y si es un día claro, podrá ver el
mar muy a lo lejos. Si trae bicicletas y es buen deportista, puede entrar por
un sitio, y salir por otro (¡ojo son veintitantos kilómetros!). También se
tiene acceso a través de la segunda de las cordilleras de montañas, dando un larguísimo rodeo. Se va a Cortes, luego a Ubrique, a Benaocaz y a Villaluenga. A las afuera de este pueblo, está su sima,
¡espeluznante!. Se puede llegar fácilmente hasta su
misma boca, si bien, una simple cuerda para agarrarse en el descenso se agradece,
y si es muy torpón, merece la pena asomarse sólo a su comienzo, aunque se quede con las ganas
de seguir hasta la boca. Un poco más adelante, en ese mismo pueblo, parte un
carril a los Llanos del Republicano (la parte trasera de los Llanos del Libar)
podéis ir un buen trecho en coche, y tendréis unas vistas magníficas de la otra
cara de nuestras montañas. Podríais jurar que estáis en un bosque de Canadá. La
vuelta, hacedla siguiendo la carretera de Ronda, que pasa muy cerca de Grazalema, hasta llegar
a Montejaque, Benaoján y
nuestro pueblo. Son unos 50 Km., pero atravesaréis parajes muy abruptos y
bosques que os dejarán encantados.
Al otro lado, tenemos el Valle del Genal. Si venís para muchos días, ya os recomendaremos
algunos sitios a donde ir, porque hay tantos, que no merece la pena esbozarlos
aquí.
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